La historia de Hestia

En la Antigua Grecia, Hestia no gobernaba desde el trono. 

No conquistaba.

No competía.

Custodiaba el fuego del hogar.

Un fuego silencioso, constante, que no llamaba la atención, pero sin el cual nada podía sostenerse.

Cuando ese fuego estaba en su sitio, la vida fluía.
Cuando se descuidaba, todo se desordenaba sin saber muy bien por qué.

Somos Hestia nace de ahí.

De la necesidad de volver al centro cuando algo en la vida deja de encajar.

¿Cuándo sabes que necesitas a Hestia?

Llegas aquí cuando:

  • estás cansada, pero no sabes de qué

  • algo pesa, aunque “todo esté bien”

  • no te reconoces del todo

  • sientes bloqueo, confusión o ruido interno

  • sabes que algo pide atención, pero no sabes qué

No siempre necesitas avanzar.
A veces necesitas limpiar.
Otras, ordenar.
Y en algunos momentos, sostener un cambio profundo

¿Y qué pasa después de limpiar?


Después de limpiar, a veces aparece el alivio.

Y otras veces, algo más.

Una claridad nueva.
Preguntas.
Una sensación de “ahora lo veo... pero no sé qué hacer con esto”.

Cuando eso ocurre, no se limpia más.

Se ordena.

Algunos procesos no se reservan sin más. 

Se conversan.

Si sientes que La Llama puede ser para ti, el primer paso es contarme tu momento actual para ver si este proceso es el adecuado ahora.

No es un formulario para convencer. Es una forma de cuidarte y de cuidar el proceso.

El fuego no se fuerza.

No se acelera.

No se impone.

Se cuida.

Y cuando está en su sitio,
todo lo demás empieza a ordenarse solo.

Somos Hestia.

Y este es un lugar para volver al centro.